Como nos cambia la vida

Cuando llevas varios años casada y no te quedas embarazada acabas perdiendo la esperanza de ser madre. Nunca nos habíamos hechos pruebas médicas para saber si podíamos ser padres porque creo que no estábamos muy preparados, pero según fue pasando el tiempo me fui dando cuenta de que si que quería ser madre y ahora desesperadamente. Cuando menos lo esperaba me quedé embarazad, tanta fue la emoción y las ganas con las que lo deseaba que fue un embarazo gemelar, imaginaos que locura, nos hicimos a la idea enseguida, pero nos dimos cuenta al mismo tiempo que en el estudio en el que vivíamos no podríamos criar a los niños, sobre todo porque solo teníamos un dormitorio.

Así que os fuimos a vivir a la casa de los padres de Francisco, ellos habían muerto hacía ya varios años y la casa estaba cerrada por que mi marido no quería desprenderse de ella. Decidimos vivir allí porque era una casa grande y podríamos perfectamente acoplarnos a ella además era nuestra, cero gastos de hipotecas o de pagos que no fueran los de los servicios como la luz o el agua.

Lo que sí que había que hacer era algunas reparaciones y la verdad es que no  nos llegaba para tanto con lo que teníamos ahorrado por lo que pensamos en llamar a Cofidis ya que lo habíamos visto infinidad de veces en la televisión y nos pareció bien a los dos.
Nunca antes habíamos solicitado préstamos rápidos por lo que no sabíamos nada al respecto. Con una llamada de teléfono nos aclararon las dudas y nos dieron toda la información que necesitábamos. Al cabo de veinticuatros horas teníamos el dinero para hacer frente a la reforma de la casa.
No podría estar más encantada, hemos ido devolviendo el préstamo en cómodas mensualidades y la verdad es que apenas nos hemos enterado de pagarlo, la casa quedo maravillosamente bien y los niños están creciendo en una casa grande con un patio enorme en el que están dando sus primeros pasos, incluso hemos adoptado un perro para que los niños crezcan con la compañía de un animal. He leído en algún sitio que los niños que crecen con una mascota son niños más felices y estoy convencida de que es así, porque lo noto, el ambiente en casa ha cambiado hay más risas, más carcajadas, todo se lo debo a ese perrito lindo.

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